Reciclado

Introducción

A menudo la palabra reciclaje se utiliza para significar cualquier tipo de reducción de desperdicios, pero en realidad “reciclar” describe el proceso que reduce un artículo a su material básico y luego lo emplea para hacer un artículo nuevo. El papel, el vidrio y el metal se cuentan entre los materiales más fáciles y comunes de reciclar. La variedad de cosas reciclables aumenta cada día más, hecho que le ofrece a usted mayores oportunidades de reciclar.

Es posible que ya disfrute de un programa de reciclaje frente a su propia casa, junto con recolección de la poda del jardín, recogida de artículos voluminosos y otros servicios ofrecidos por la empresa que se lleva la basura. En el transcurso de los últimos diez años, estos programas han logrado reducir el volumen de desperdicios generados por los hogares.

Entre las maneras de reducir su parte de los desperdicios que hay que llevar al vertedero podemos mencionar, en primer lugar, no generarlos (practicar la prevención), hacer abono orgánico con las sobras de comida y la poda del jardín, usar los recortes de césped para proteger las raíces de las plantas, reciclar aun más artículos que los que ya saca a la orilla, y prestar atención a los escombros que se generan al remodelar una casa. También es muy útil fomentar o implementar estos métodos en el trabajo.

Tipos de reciclaje

Papel y Cartón

Fué uno de los primeros en implementarse, sobre todo en países no muy desarrollados, luego con la fiebre ecológica es uno de los más comunes pero no totalmente aceptado. El consumo per capita de papel se multiplicó por 7 en los países europeos entre 1950 y 1990. Solamente en EE.UU. para imprimir todos los diarios del domingo se utilizan 50000 árboles. Un árbol demoras en entre 3 y 5 años para ser lo suficientemente grande como poder talarlo y convertirlo en papel. A los 15 años se pueden producir 800 bolsas grandes de papel.

Esto, además de alarmante, nos demuestra las necesidades de papel de nuestra sociedad actual, los bosques se están destruyendo para poder satisfacer esas demandas pero ¿podemos negarnos papel?. Este mismo proyecto utilizó, entre borradores y malas copias en la computadora, más papel del que usted misma se imagina.

Junto con la simple tala de los árboles también se destruyen el ecosistema que ellos fomentan, y miles de especies que morirán entre el descampado y la sierra eléctrica.

Pero si analizamos un poco mas la tala indiscriminada de árboles, podremos advertir otros inconvenientes. Los árboles atraen materia orgánica al suelo, hay partes del Amazonas que ya están perdiendo su fertilidad. Además los árboles se alimentan por medio de la fotosíntesis, la cual produce oxígeno. Al morir los árboles y aumentar la cantidad de dióxido de carbono por los autos, etc., se prevé una fuerte disminución de oxígeno en el aire; lo cual sería trágico para nosotros y para todos los seres vivos. La progresiva acumulación de dióxido de carbono, gas producido por la combustión, también origina el Efecto Invernadero. Este calentamiento excesivo de la Tierra es peligrosísimo, podrían desaparecer muchísimas especies no acostumbradas a esas temperaturas. Llevado a su máximo exponente es el derretimiento de los Cascos polares, y junto con él la inundación de las zonas relativamente costeras.

Las enfermedades producidas tanto por la falta de oxígeno como por el excesivo calor nos dañarían terriblemente. Todo esto nos lleva a una simple demostración: la naturaleza tiene equilibrio, y para el hombre es muy difícil no alterar ese orden. Sin embargo no tenemos otra solución, y empezaríamos dentro de no mucho a sufrir graves consecuencias.

El reciclaje de papel es uno de los mejores exponentes de este intento. Para este proceso es necesario desmenuzar en tiras bien finas el papel que se quiera reciclar. Se tritura con ayuda del agua, constituyendo una pulpa. Luego se filtra, quedando una masa blanca que es intenta alisar y extender loa más posible, sin que se quiebre. El proceso cambia cuando se lo hace en una empresa especializada, en vez de en una casa. Ellos le agregan sustancias químicas para que suelte la tinta y lo alisan con maquinaria especial. Para producir 1000 kg. de papel de primera calidad se requieren 2385 kg. de materia prima, 440000 litros de agua y 7600 kws de energía. Para producir papel de calidad media los números disminuyen notablemente, en la cual se utilizan 1710 kg. de materia, 280000 l de agua y 4750 kws de energía. Para hacer papel reciclado sólo se utilizan papeles de descarte, 1800 l de agua y 2750 de energía.

Otra de sus ventajas es que se puede reciclar tanto papel como cartón, papel madera, papel de periódico, todos los materiales de la familia del papel. El reciclaje no implica no forestar, significa no talar de más: contribuye a darle más tiempo a los árboles para que crezcan y que no se reseque la tierra.

Vidrio

El empleo del vidrio como envase se encuentra actualmente en alza en productos sólidos y líquidos de consumo habitual debido principalmente a sus propiedades de cara al consumidor final, a la cadena de distribución, comercialización y a su facilidad para la conservación de los alimentos.

El vidrio es una sustancia dura, frágil, mala conductora del calor y la electricidad, compuesta básicamente por sílice y silicatos. Existen evidencias de que su uso se remonta a la Edad del Hierro, empleándose posteriormente por egipcios, fenicios, romanos, venecianos, etc, hasta que en el siglo XIX se descubre su capacidad para la conservación de los alimentos y su producción se dispara exponencialmente. El vidrio es un material muy valioso para el envasado por cumplir con las siguientes propiedades y/o requerimientos;

  • Debido a su tupida estructura iónica, cuyos huecos intersticiales son de menor tamaño que la mayoría de las moléculas gaseosas, impidiendo el paso de cualquier gas en condiciones normales.
  • Presenta alta resistencia a la oxidación y corrosión ambientales, sin sufrir alteraciones electroquímicas, aunque tiene los inconvenientes de la fragilidad y el elevado peso.
  • De cara al consumidor final, es un envase higiénico que conserva completamente el producto, incluso una vez abierto, es muy resistente, fácil de transportar y barato.
  • Una vez consumido el producto, el envase se convierte en un residuo fácilmente reciclable, ya que permite su total recuperación con la posterior fabricación de nuevos envases que mantienen las mismas características físicas y requisitos sanitarios que pueden exigirse a un envase fabricado a partir de las materias primas tradicionales.
  • Con respecto al marketing del producto envasado, el vidrio permite una amplia gama de presentaciones individualizadas que, en muchos casos, se emplean para mostrar el producto con mayor elegancia o prestancia.
  • El mercado que abarca el envase de vidrio es cada vez más amplio; además de las clásicas botellas para bebidas, se incrementa en los últimos años su uso en alimentación infantil, aceite, conservas, etc.

En este sentido cabe citar una reciente encuesta sobre el consumo desarrollada por el Instituto Perfiles según la cual, el 53 % de las amas de casa españolas prefieren comprar las conservas vegetales en envases de vidrio.

El proceso de reciclado del vidrio comienza con la recogida selectiva del envase utilizado y se basa en la obtención de calcín, producto de granulometría fina resultante de la fragmentación y limpieza de este vidrio considerado residuo. Este producto es apto para su fusión, directamente o junto con las materias primas antes citadas, consiguiendo una reducción del punto de fusión de las mismas y una materia prima idónea para continuar con la producción de vidrio según el proceso existente.

Con la fusión del calcín se consigue un ahorro de materias primas y de energía, especialmente fuel, tanto en el proceso productivo como en la extracción de materias primas. Según estudios realizados en el sector, pueden alcanzarse ahorros energéticos globales de hasta un 27 %. Los ratios empleados habitualmente en la industria vidriera estiman que de cada kilogramo de envase de vidrio reciclado se obtiene prácticamente un kilogramo de envase nuevo, ahorrando 1,2 kilogramos de materia prima y 0,130 de combustible.

La recogida selectiva de envases de vidrio es la primera que se inició en España hace aproximadamente 20 años, por iniciativa de los propios fabricantes de dichos envases, con el objeto de reducir costes en su fabricación. Con el tiempo, la recogida selectiva de vidrio se va implantando en la mayoría de los grandes municipios hasta que, con la entrada en vigor la Ley de Envases se crea el Sistema Integrado de Gestión (S.I.G.) para el reciclado del vidrio con el objetivo de reciclar la máxima cantidad de residuos de vidrio.

En estos sistemas participan los distintos sectores que forman parte de la cadena: los fabricantes de envases de vidrio, los envasadores, la administración, mediante los apoyos y colaboraciones necesarias, el consumidor, y el recuperador. Se basan en la aportación por parte del consumidor, a través del fabricante o envasador, de una cantidad económica por cada producto adquirido que, posteriormente se destina a su recogida, clasificación y recuperación. Los envases incluidos en estos sistemas quedan diferenciados mediante sellos distintivos en el etiquetado (Punto Verde).

Metal

El esfuerzo mínimo de reciclar una lata o una botella repercutirá en el mundo que van a heredar nuestros hijos.

  • Reciclar una sola lata de aluminio economiza energía suficiente para operar un televisor durante 3 horas.
  • La energía economizada al reciclar una botella o frasco de vidrio basta para iluminar un foco de 100 vatios durante 4 horas.
  • Las jarras plásticas de los galones de leche utilizadas cada año por 15 familias se pueden reciclar y convertir en un banco de plaza hecho de plástico reciclado.
  • Las latas de sopa y de atún contienen 99% de acero. Los norteamericanos desechan cada año acero suficiente para construir todos los autos nuevos hechos en EE.UU.
  • 5 botellas plásticas para agua pueden producir toda la fibra de relleno que se necesita para rellenar una chaqueta de esquiador.

Y sin embargo, en el 2004 se desecharon seis mil millones de latas y botellas, lo cual agota los recursos naturales, agrega contaminación al aire y al agua, llena nuestros vertederos de basura y ensucia nuestros parques.

Actualmente, un coche de tamaño medio requiere aproximadamente. 800 kg. de acero y 130 kg. de metales no ferrosos. Si el nivel de propiedad de autos fuere en todo el mundo como en EE.UU., las propia producción automotriz se habría agotado por acabar todos las reservas conocidas de hierro. El reciclaje de los metales contribuye significantemente a no empeorar la situación actual de contaminación. Al reciclar la chatarra se reduce la contaminación del agua, aire y los desechos de la minería en un 70%. Obtener aluminio reciclado reduce un 95% la contaminación, y contribuye a la menor utilización de energía eléctrica, en comparación con el procesado de materiales vírgenes.

Reciclando una lata de aluminio, se ahorra la energía necesaria para mantener un televisor encendido durante 3 horas. El aluminio se utiliza en todo tipo de instrumentos musicales, naves espaciales, motores, aviones, autos, bicicletas, latas de refresco o cerveza, artículos caseros.

Una gran ventaja del reciclaje del metal, en relación al papel, es que ilimitado el número de veces que se puede reciclar. Sin embargo presenta una desventaja, no se puede reciclar en casa. Una vez allí se lo corta en trozos, se le somete a altas temperaturas y se le da la nueva forma deseada. En el caso del aluminio, se lo convierte en láminas sólidas, que luego serán prensadas reduciendo su anchura. Estas serán vendidas a las fábricas, como Coca Cola & Co., que las procesan según sus actividades.

Las normas de protección radiológica de los Estados Miembros de la Unión Europea tienen una base común y esta circunstancia facilita en gran medida la adopción de una iniciativa a escala comunitaria para minimizar los riesgos que pudieran derivarse de la presencia de material radiactivo en los productos metálicos destinados al reciclado en los Estados Miembros.

La experiencia adquirida en los países que han establecido un sistema integrado a escala nacional, el hecho de que el sector del reciclado de metales no se encuentre sometido al sistema regulador radiológico, y el carácter nacional de los sistemas de gestión de residuos radiactivos, aconsejan que la iniciativa comunitaria se oriente en el sentido de promover la implantación de sistemas nacionales integrados para la prevención de los riesgos radiológicos en el reciclado de metales y apuntar sus posibles contenidos.

Tomando como referencia el contenido de los sistemas nacionales existentes, se puede elaborar una lista de los elementos básicos para configurar un sistema nacional integrado para la prevención de riesgos radiológicos en el reciclado de metales.

El establecimiento de estos planes nacionales y la adopción de una serie de medidas concretas a escala comunitaria, complementadas con el compromiso de cada Estado Miembro de facilitar el retorno de los materiales radiactivos detectados en un tercer país en cargamentos que tienen origen en el primero, puede contribuir de forma decisiva a reducir los riesgos radiológicos derivados de la presencia de material radiactivo en los productos metálicos destinados al reciclado.

Pilas

Todo tipo de pilas y baterías, por su composición, resultan especialmente tóxicas y peligrosas para el medio ambiente, especialmente aquellas que contienen cadmio (pilas recargables) o mercurio (la mayoría de las pilas botón, pilas alcalinas y de óxido de plata), aunque también son preocupantes otros metales como el manganeso, níquel y cinc.

Entre los tipos de baterías más conocidos y utilizados encontramos:

  • pilas botón
  • pilas cilíndricas o prismáticas (recargables o no)
  • baterías de telefonía móvil y de videocámaras

Los compuestos químicos que se utilizan para generar su energía son metales pesados, como el cadmio, mercurio, etc. El peligro se presenta al terminar su vida útil. Los metales mezclados con el medio ambiente contaminan el agua, y el aire.

Muchas veces son enterradas o quemadas con los demás desechos: en el caso de la incineración, al quemarse se producen elementos tóxico que contaminan el aire. Al enterrarlos, además de que tardan muchísimos años en desintegrarse, emanan sustancias peligrosas que se contaminan el suelo, las bacterias, las plantas y el agua subterránea.

Las pilas que se tirar a la basura acaban oxidándose en los vertederos, liberándose el mercurio que contienen y contaminando así suelos y aguas. También puede llagar a convertirse en metíl-mercurio, un compuesto altamente tóxico.

La recogida selectiva de las pilas es de una gran importancia, por lo que debemos exigir la existencia de contenedores específicos repartidos por zonas estratégicas y bien visibles de nuestra ciudad.

Cuando se realiza la recogida de esas pilas, se procede a la separación del mercurio en las plantas de reciclaje. El proceso requiere la trituración de la pila, excepto en el caso de las pilas botón, y se introducen en un destilador que se calienta hasta la temperatura adecuada. La condensación posterior permite la obtención de un mercurio con un grado de pureza superior al 96%. De la trituración de las pilas normales se obtiene escoria férrica y no férrica, papel, plástico y polvo de pila. Este último debe seguir distintos procesos para recuperar los metales que contiene.

Todo este proceso requiere un elevado consumo de energía y los tratamientos posteriores para recobrar el resto de componentes exigen una elevada inversión económica no siempre recuperable. Por ello las pilas también se destruyen mediante incineración (desprendiéndose polvo de cadmio, mercurio y cinc) o se disponen en un vertedero controlado (relleno). En cuando a los vertederos, es imprescindible asegurar su estanqueidad para evitar filtraciones indeseables tanto al suelo como a las aguas, mediante láminas impermeabilizantes, lechos de cal y sistemas de recolección de filtraciones.

El mejor reciclaje es la prevención, emplear pilas recargables y la utilización de electricidad o la energía solar.

Plástico

El reciclado de los envases de PET se consigue por dos métodos; el químico y el mecánico , a los que hay que sumar la posibilidad de su recuperación energética.El primer paso para su reciclado es su selección desde los residuos procedentes de recogida selectiva o recogida común. En el primer caso, el producto recogido es de mucha mayor calidad; principalmente por una mayor limpieza.

– El reciclado químico: se realiza a través de dos procesos metanólisis y la glicólisis, se llevan a cabo a escala industrial. Básicamente, en ambos, tras procesos mecánicos de limpieza y lavado, el PET se deshace o depolimeriza; se separan las moléculas que lo componen para, posteriormente, ser empleadas de nuevo en la fabricación de PET.

– El reciclado mecánico: es menos costoso, pero obtiene un producto final de menor calidad para un mercado más reducido con un mayor volumen de rechazos. Con este método se obtiene PET puro incoloro destinado a bebidas refrescantes, agua, aceites y vinagres, PET verde puro para bebidas refrescantes y agua, mientras que el PET multicapa con barrera de color destinado a cervezas, zumos, etc. así como el PET puro de colores intensos, opacos y negros se obtienen del reciclado químico. Otro tipo, el PET puro azul ligero, empleado como envase de aguas, se obtiene a partir de los dos sistemas.

Proceso de recuperación mecánico del PET:

– Primera fase: se procede a la identificación y clasificación de botellas, lavado y separación de etiquetas, triturado, separación de partículas pesadas de otros materiales como polipropileno, polietileno de alta densidad, etc, lavado final, secado mecánico y almacenaje de la escama.

– Segunda fase: esta escama de gran pureza se grancea; se seca, se incrementa su viscosidad y se cristaliza, quedando apta para su transformación en nuevos elementos de PET.

Este reciclado se facilita con el empleo de envases de PET transparente, ya que sin pigmentos tiene mayor valor y mayor variedad de usos en el mercado, evitando los envases multicapa, así como los recubrimientos de otros materiales, que reducen la reciclabilidad del PET, aumentando el empleo de tapones de polipropileno o polietileno de alta densidad y evitando los de aluminio o PVC que pueden contaminar grandes cantidades de PET, así como la inclusión de etiquetas fácilmente desprendibles en el proceso de lavado del reciclador, evitando sistemas de impresión serigráfica que provocan que el PET reciclado y granulado tenga color, disminuyendo sus posibilidades de uso, mercados y precio, así como las etiquetas metalizadas o con pigmentos de metales pesados que contaminan el producto final.

Plástico Biodegradable

Hoy por hoy, el plástico es esencial en nuestra vida, tiene una utilización extrema, quién no se preguntó alguna vez qué haría si tal objeto no fuera de plástico. esta hecho por petróleo, elemento no renovable y cada vez más cerca de su extinción, por lo tanto cada vez más caro. Los productos por su durabilidad permanecen intactos durante muchísimos años, agregándose a miles de toneladas de basura sin un tratamiento adecuado. Esa misma necesidad, la dependencia a un producto no renovable, fue la que hizo buscar desesperadamente algo que lo pueda reemplaza. Lamentablemente, su misma cualidad es su mismo defecto: se necesita que esté hecho con materiales naturales y para que pueda ser biodegradable, pero eso le quitaría su mejor virtud: su resistencia.

Los científicos ya encontraron varios métodos para hacer plástico biodegradable, ahora tiene que encontrar el término justo entre la durabilidad y la rápida descomposición. Un método para hacer este topo de plásticos es por medio de la utilización de bacterias. Estas convierten los residuos de la producción de azúcar (melado) en ingredientes para pinturas. Otro es un proceso especial que funde al almidón de maíz con agua -a altas presiones- creando un material plástico, que al ubicarse en diferentes moldes, se endurece (PHBV). Aunque en principio estos nuevos proceso son caros y se tarda mucho tiempo en fabricar las maquinarias necesaria, el plástico biodegradable será más económico que el producido por el petróleo.

Orgánico

Las últimas tendencias en las políticas urbanísticas están propiciando la implantación de grandes barrios de viviendas unifamiliares con un espacio dedicado a jardín. Este tipo de conurbaciones es el predominante en nuestras comarcas, lo que confiere a estas comunidades las condiciones ideales para fomentar la práctica doméstica del reciclaje de residuos orgánicos “compostables”, es decir, restos de césped, hojas secas o desechos vegetales de cualquier tipo. En cualquier casa que tenga un espacio de jardín al menos con 3 m 2, se puede transformar la basura orgánica en compost mediante el cubo ecológico.

Los efectos de compostar por los particulares pueden parecer modestos, pero es el mejor medio para reducir los volúmenes de desechos que los ayuntamientos deben recoger, transportar y tratar.

Los beneficios que se obtienen son:

Para el ciudadano:

  • Bajo coste del cubo y sencillez de manejo.
  • Reciclar la basura y reutilizarla.
  • Ahorro económico en bolsas de plástico y abonos químicos.
  • Obtención de abono natural para el tratamiento de plantas y suelos.
  • Comodidad para eliminar desechos orgánicos y de jardín.
  • El placer de compostar.

Para el entorno urbano:

  • Reduce efectos contaminantes.
  • Contribuye directamente a evitar la degradación del medio natural originada por la acumulación de residuos: emisión de gases,
  • contaminación de aguas subterráneas, humos y malos olores, reducción de vertidos…
  • Incremento de la conciencia ecológica.
  • Disminución de costos en recogida, traslado y tratamiento de estos residuos.

De acuerdo con las experiencias de estas iniciativas medioambientales, tanto en nuestro país como en otros de la U.E., la participación de las instituciones públicas, principalmente los Ayuntamientos, ha sido fundamental en el éxito de estas campañas de sensibilización ecológica y beneficio social.

Las estadísticas indican que se producen entre 1 y 1,5 Kgs. de residuos por habitante y día. Es decir, una ciudad de 50.000 habitantes, genera hasta 75 toneladas diarias de desperdicios. Aproximadamente el 40% de esta basura, unas 30 toneladas, es materia orgánica que se tira y que podría reciclarse en abono mediante el compostaje. La transformación en compost puede hacerse sin fertilizantes químicos y es una técnica crecientemente utilizada en muchos países. Las bacterias y microorganismos transforman los vegetales y los restos de alimentos, así como el papel y los residuos del jardín, en un compuesto enriquecido para abonar la tierra, llamado también humus. Este es el verdadero reciclaje: en origen.

Los índices de participación son muy altos allí donde se han realizado programas educativos o campañas publicitarias y se han ofrecido incentivos para el reciclaje, por ejemplo, reducción de impuestos municipales a los ciudadanos que disminuyen su volumen de residuos a depositar en los contenedores públicos o bien ofrecer a bajo coste los cubos de reciclaje.

En países como Reino Unido, Francia, Dinamarca, Alemania y Holanda están en marcha planes de obtención de compost doméstico. España debe incorporarse a este pelotón de naciones pioneras en resolver de la manera más barata y lógica el problema de la basura.

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